"Poesía Cirquera" es un proyecto literario. Un proyecto de divulgación pasional. Un proyecto que difunde a través de las distintas formas de la literatura, la pasión por los procesos creativos en general y por el circo y los espectáculos callejeros en particular. El proyecto se divide en dos grandes áreas:

La primera está conformada por textos escritos por Bruno M. Gagliardini (Brunitus), el director y generador del proyecto, artista de circo y artista callejero que dedica su vida a estas artes. La segunda es una recopilación de textos de los más variados autores y géneros, resultado de la búsqueda e investigación propia y la colaboración y sugerencia de amigos y colegas.

Así conviven cuentos, relatos, poemas y ensayos inspirados en el circo y sus personajes, la calle y su público. La risa, la idea, el riesgo, el sudor, los aplausos, el silencio. El circo, redondo como la luna, también tiene su cara oculta.

"Poesía Cirquera" es una grieta en la lona por donde espiar este fantástico mundo.
Pasen y vean. Pasen y lean...

Huella

El día se derrite en tonos sepia. La ciudad, un rompecabezas de infinitas soluciones. La peatonal céntrica refleja un escenario posible. Comerciantes, empresarios, turistas y marginales encajan entre sí. Complementándose, completándose.

Una madre, camina hacia su norte. Con la mirada en ningún lado, parece una pieza más. Sobre su hombro izquierdo, su pequeña hija, viaja. La beba mira hacia el sur, es de otro juego. Mientras la madre avanza, va dejando una huella impensable.

La beba sonríe. Sonríe a todo y a todos. Al comerciante, al empresario, al turista, al marginal. La sonrisa es para todos igual, la única que tiene. Generosa, espontánea y contagiosa. Una sonrisa que festeja la vida.

El comerciante está acostumbrado a sonreírle a los clientes que responden como una pared. El empresario está acostumbrado a sonreírle a los poderosos que responden como una pared. El turista sonríe porque su pared está lejos. El marginal le sonríe a la pared porque es mucho más amable que sonreírle a una persona.

La beba le sonríe a todos. Y nadie puede resistirse. El comerciante, el empresario, el turista y el marginal le devuelven la sonrisa. Por un instante, las paredes se derrumban y el día tiene colores.


El artista tiene el don de compartir su visión del mundo a través de las emociones.
El artista callejero es la beba que viaja en el hombro izquierdo de su madre.
La sonrisa es para todos igual, la única que tiene.
Generosa, espontánea y contagiosa.
Derrumbando paredes.

Mirando al sur.



                            (Brunitus)




5 comentarios:

  1. Leerte me inspira... Gracias por compartir, aplausos desde mi casa...

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  2. Hola brunitus! que buen proyecto. A mi me tocó hace muy poquito realizar funciones en pueblitos diminutos en los valles calchaquíes para chicos que jamás en su vida vieron circo y, para alegría mía, me demostraron como la risa nos une a todos en un lugar más alto y más grande que cualquier otro. Todos sonreímos y somos iguales en la risa =)

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  3. Qué bella explicación, repleta de poesía y con la sabiduría que dicta el alma.
    Cada palabra devuelve el respeto que merece la misión del artista callejero, necesario como la belleza de la vida que se siente en cada sonrisa.
    Un blog exquisito y genero. De la mano de un artista que conoce su huella.
    Merci!
    María Helvecia

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  4. En Cambrils, recién viendo tu espectáculo con un bebé al hombro! Gracias por la energía y el momento (angular)

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